Plan verano: cómo controlar el tamaño de tus comidas

En el camino hacia una alimentación equilibrada, controlar nuestras porciones de comida equivale a dar un gran paso hacia nuestro objetivo. Podemos comer de todo, siempre y cuando lo hagamos en su punto justo. Debemos ser cuidadosos con las cantidades que servimos en nuestro plato y practicar algunos consejos para llegar “desinflados” al verano.


Podemos comer de todo, siempre y cuando lo hagamos en su punto justo... así no tendremos que agregar un ojal al cinturón. Controlar nuestras porciones de comida y lograr una alimentación equilibrada no es imposible. Se logra con conciencia, decisión y constancia. Aquí van algunos consejos que te servirán para controlar el tamaño de tus comidas.



Contemplar la comida. Esperá 10 minutos. Lo primero a tener en cuenta es el factor tiempo. Numerosos estudios demuestran que nuestro estómago se toma un tiempo específico para enviarle al cerebro la señal de si está satisfecho o no. Comé lento, terminá con una ensalada, conversá con los que te rodean, contá una anécdota , y si estás solo leé una revista o un libro mientras disfrutás de comer.


Salite del "club del plato reluciente". Mucha gente tiende a comer todo lo que está en el plato para dejarlo sin huella de comida, y lo hace sin importar lo cuantiosa que sea la porción. Comé alimentos saludables y hacé una pausa. Conviene guardar algo de comida en la heladera para la noche o el día siguiente que sobrecargar tu cuerpo.
Atención a las etiquetas. Por algo están ahí: son las que nos brindan información acerca de los envasados que compramos, cantidades, ingredientes e información nutricional. Así que la única manera de asegurarse es leyéndolas.

Sacá la mano de ahí. Evitá comer directo de la bolsa o de la caja. Tomá una porción y alejá el envase. Luego disponé en la mesa todo lo necesario para sentarte a disfrutar de tu comida.
Viva el individualismo (en la comida). A la hora de comprar helados, dulces u otros alimentos generosos en calorías, inclinate por las raciones individuales en vez de un kilo de helado o una bolsa gigante de tostadas.

Usá un plato de postre en tus cenas. De esta manera tendrás un manejo directo en el tamaño de tus comidas, haciendo tus porciones más pequeñas.

Comprá “pequeño” cuando vayas al súper. Cuando estés comprando comida, bebidas o envases, orientate por la opción pequeña. Hacé esto a excepción de las ensaladas y vegetales frescos. De esta manera te defenderás del exceso de calorías antes de comprarlo.

¿Te gustan las porciones grandes? Te damos una solución. Cargá tus platos con vegetales o ensalada y utilizá poco aderezo. También podés tomar un gran plato de sopa o caldo. De esta manera podrás tener grandes porciones sin problemas de calorías.














Medí tus sobras antes de comer. ¿Cómo es esto? Es muy fácil comer un plato saludable. El problema viene cuando terminás de comer y unos restos simpáticos te saludan desde la mesa. Si medís bien las cantidades y reservás lo que está demás, te costará más servirte de nuevo y seguir comiendo.

Completá tu comida con “alimentos vivos”. A medida que hacés tu conversión hacia raciones pequeñas, podés encontrar aquello que más te tiente. Para eso completá tus comidas con una pieza de fruta o algo crujiente como una porción de zanahoria, apio o morrón. No hay nada más saludable que reforzar tu alimentación con frutas como manzana, naranja o una buena ración de melón o sandía.