Adelgazar a los saltos

El Power jump es una actividad física que consiste en la utilización de un pequeño trampolín, en el cual se dan reiterados saltos y flexiones con movimientos coordinados de brazos y piernas al ritmo de la música. 



Saltar sobre un minitrampolín es un excelente ejercicio cardiovascular que permite, entre otras cosas, tonificar, quemar grasa, mejorar la postura, mejorar el equilibrio y la coordinación. El requerimiento básico para practicar el Power jump es el trampolín, implemento no muy grande (de más o menos 15 cm de alto y 1 m 20 cm de diámetro) que debe estar compuesto por una estructura metálica redonda con resortes y recubierta con una lona resistente capaz de soportar el impacto de un peso máximo aproximado de noventa kilos. El hecho de rebotar sobre esta lona especialmente creada para esta actividad, no incide en el impacto que puede tener el propio peso en el cuerpo, es decir, sobre el trampolín, uno puede realizar una actividad superfuerte sin dañar las articulaciones. Al trabajar sobre una superficie elástica, sin rigidez, los alumnos absorben el 80% del impacto durante la clase. En la NASA utilizan los minitrampolines para mejorar las condiciones físicas de los astronautas cuando vuelven del espacio.

Esta plataforma estaba dirigida originalmente a la rehabilitación de pacientes operados de afecciones como las de cadera o rodilla. Los saltos que se hacían sobre estas camas elásticas eran de tipo ornamental – algo simples – y luego fueron tomando forma y adaptándose a los gimnasios para realizar saltos, movimientos y coreografías sólo con el trampolín o con la incorporación de elementos como las mancuernas, fierros, discos, entre otros. Este innovador método de ejercicios fue creado por Less Mills, cuatro veces campeón olímpico y hoy en día entrenador de atletas mundiales. Su firma, Body System Internacional, es la responsable de lanzar atractivas propuestas como el Body combat, Body pump, y ahora el power jump. 

DE MENOS A MÁS
Una de las cualidades del Power jump es que la intensidad del trabajo puede ser perfectamente regulada por quien guíe la clase. Así, tanto los alumnos amateurs como los avezados podrán ejercitarse de igual manera, cada uno por supuesto según sus condiciones físicas. Las clases son muy dinámicas y entretenidas; los alumnos están saltando todo el tiempo, lo que produce una alegría natural. Es como volver a ser niño, con la ventaja de que en una clase intensa de una hora se pueden quemar perfectamente unas 700 calorías, además de experimentar una rápida mejora en la resistencia general. Con el Power jump, además de la tonificación y el fortalecimiento muscular, tanto a nivel lumbar como también en las piernas, los cuádriceps, músculos isquiotibiales y rodillas, la coordinación y mejora del equilibrio e incluso de los músculos faciales -ya que uno se mantiene sonriendo o haciendo muecas durante la clase-, se puede eliminar la grasa de la cintura para abajo, porque el trabajo en el trampolín es similar a un masaje linfático que potenciará mucho los glúteos, las piernas y el abdomen. 

Lo primero es la pérdida del miedo al trampolín, pues muchas personas no se atreven a practicar esta actividad por temor a caerse.  Pero los instructores aseguran que no se corre peligro alguno, aunque los profesores recalcan que lo mejor es tomar precauciones tan simples como colocar más cerca a los alumnos nuevos y sin experiencia para poder supervisar todos sus movimientos. Con respecto a posibles contraindicaciones, para quienes sufren de vértigo o crisis de pánico, las mujeres embarazadas y las que tienen problemas de mastitis, esta actividad no es recomendable.